DETECTIVES de 4º de PRIMARIA:
María Cuadrado y Diego Cobo, al que solían llamar “Cubo”,
se disponían a ir a la sala de biblioteca en el horario del recreo, ya que a
“Cubo” no se le daban muy bien las Matemáticas, que tampoco hacía por cambiar
esta situación, y, por el contrario, María, como buena amiga que era, quería
ayudarle a entenderlas. Se estaban preparando para el último examen del curso,
y si lo aprobaban iban a tener unas notas excelentes.
De la que iban a la biblioteca, se encontraron con la
puerta del aula del Laboratorio entreabierta, cosa que nunca sucedía, ya que
estaban acostumbrados incluso a ver un candado en ella, porque guarda
instrumentos y herramientas peligrosas que no se pueden tocar sin un adulto al
lado. Ambos sintieron curiosidad y, tras mirar a un lado y a otro y ver que no
había nadie, se asomaron:
- Nunca
nos hemos acercado a esa puerta. ¿Seguro que quieres entrar, Cubo? –
preguntó María con algo de miedo.
-
Si está abierta… ¡será por algo! –
contestó “Cubo”. – Además, ya dentro de poco seremos de 5º de Primaria y
podremos entrar.
Al asomarse, vieron a Pitágoras, el profesor de Matemáticas
tirado en el suelo y con los exámenes que iban a hacer a última hora
desperdigados por el aula. María Cuadrado y “Cubo” se quedaron impactados y sin
poder reaccionar. “Cubo” que fue quien primero recobró el sentido, pudo
observar que había un líquido sospechoso en el suelo con el que se pudo haber
resbalado, o…
-
¿Y si alguien lo ha hecho a propósito? – se
repuso María.
“Cubo” se acercó al profesor, pero no reaccionaba del golpe tan fuerte que se había dado, lo que hizo que se asustasen aún más. Fueron rápidamente a avisar a algún profesor a la sala de profesores, en cambio, no había nadie, todos estaban en el patio. Al entrar a la sala, en la esquina izquierda, al fondo de la sala, vieron una pantalla con muchas cámaras que apuntaban a distintos ligares del colegio. Se acercaron cuidadosamente con la intención de ver si conseguían alguna pista del suceso, sin embargo, las imágenes estaban pixeladas. Hicieron clic con el ratón en una de las imágenes, y acto seguido les apareció este mensaje en la pantalla:
Después de unos minutos descifraron: "ATENCIÓN: para poder ver las imágenes nítidas y la grabación completa de esta cámara, introduce la solución". Después, se dio cuenta María de que la solución que pedía el ordenador se correspondía con un acertijo matemático. Había un total de 10 cámaras, por lo tanto, deberían acertar 10 acertijos matemáticos si quieren encontrar alguna pista sobre el caso, y así ver quién fue el culpable de la tragedia de Pitágoras. María era una experta en ordenadores y en softwares, por ello rápidamente cogió de su mochila un Pendrive con muchísima capacidad de almacenaje que siempre lleva encima y procedió a copiar toda la información y grabaciones de esa pantalla para analizarlas en su casa junto a “Cubo”.
Justo en el momento en el que la barra llegó al 100% sonó
la alarma del colegio para evacuarlo y que todos se fuesen a casa.
- Ya se
han dado cuenta y han avisado al director – señala “Cubo”.
-
¡Vamos! – empieza a correr
María.
Ya en casa, tanto María como “Cubo” no paraban de darle
vueltas a la cabeza sobre lo sucedido, y en ese momento, sonó el tono referente
a los mensajes de Yedra. Era el director:
“Estimadas
familias, lamentamos lo sucedido. Damos por concluidas las clases de este
curso, en breve, recibirán otro mensaje con las notas finales.”
María Cuadrado se veía con la responsabilidad de averiguar
lo sucedido, por lo tanto, escribió un mensaje por Skype a “Cubo”:


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